
Bienvenidos
Hay mucho que descubrir en la ciudad más internacional de Alemania, el mayor centro financiero del continente, la histórica ciudad de coronación, la ciudad de Goethe y de la Escuela de Fráncfort... En resumen: en la metrópoli más pequeña del mundo. Sea cual sea la razón de su visita a la página web de la ciudad, el principio de una larga o duradera estancia en el Meno, o un viaje de negocios en el que dispone de poco tiempo, comprobará que la ciudad pone a su disposición interesantes ofertas para que la conozca fondo, disfrute de su cultura o vaya de compras.
Casi uno de cada tres habitantes de Fráncfort no tiene pasaporte alemán. Venga de donde venga el visitante, siempre encontrará a alguien en Fráncfort que hable su idioma y un restaurante donde le sirvan su comida preferida. El ambiente abierto y acogedor de Fráncfort guarda relación con su papel centenario de centro comercial. Puede que esta tradición liberal y democrática de la ciudad sea la causa de que gentes de muy distintas culturas convivan en paz desde hace mucho tiempo. Todos ellos han contribuido a que esta ciudad presente un aspecto algo diferente desde cada perspectiva, al igual que una piedra preciosa brilla de diferentes formas en función de por qué lado se la mire.
Ocurre por ejemplo con la arquitectura de la ciudad. Quien, en una bonita tarde de verano, entre a beber un trago en una de las acogedoras tabernas de sidra, encontrará un ambiente que incluso Johann Wolfgang Goethe, el hijo más famoso de Fráncfort, no tardaría en reconocer. Igualmente atractiva y sin embargo completamente distinta, es la vista de los audaces rascacielos de Fráncfort. Justo enfrente de los rascacielos, a lo largo de la ribera del otro lado del Meno, ha surgido un conjunto único de 13 museos, dedicados a diferentes expresiones artísticas, desde la pintura clásica a los medios modernos.
Estoy convencida de que incluso aquellos para quienes la visita a nuestra ciudad sea sólo circunstancial, en poco tiempo entenderán y compartirán mi entusiasmo por esta ciudad – y quizás algún día, ellos mismos se conviertan en un típico habitante de Fráncfort. ¡Quizás esta visita en Internet sea el comienzo de una larga amistad!
La alcaldesa, Petra Roth














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